IRENE ORTIZ

UNA LÁGRIMA

Publicado el 14 agosto 2016

Una lágrima recorre mi mejilla cálida. Una pequeña lágrima con rumbo a ninguna parte. Una lágrima expulsada por la rabia, por el dolor, por la debilidad de la persona a la que pertenece. Una lágrima que se seca dejando una marca en la piel. ¿Qué está pasando? Un inmenso dolor que me destruye por dentro, destroza todo mi ser. Mi corazón de cristal se rompe una vez más en mil pedazos dentro de mi. Pedazitos que cuesta volver a unirlos. ¿Qué ha pasado? Dos... Tres... Cuatro... Miles de lágrimas empiezan a llenar mi cara de recorridos de agua salada, dejando un rastro de dolor, de clavadas en el pecho. Darte cuenta que todo es tan difícil y tan inalcanzable. Darte cuenta que la vida que te ha tocado vivir es infortunada. Que la única que me arropa y me da calor es la cama, que la única que se traga todas mis penas es la almohada, a la que ahora agarro con fuerza. ¿Tan inalcanzable es poder abrazarte, sentir tu respiración, tu corazón latir junto al mío y agradecerte toda una vida nueva cuando creía que estaba perdida? Quiero creer que nada es imposible, que lo difícil se consigue aunque cueste sudores y pequeños rasguños cada día. Quiero creer que pronto estarás cerca, que te sentiré cerca, quiero creerlo, solo cerrar los ojos y tenerlo frente a mí. Soy sensible y encogerme en medio de la cama me hace sentir pequeña pero a la vez protegida. Quiero creer que nada es inalcanzable, quiero creer que tus manos reconstruirán mi corazón echo pedazos, que me arreglarás el alma con un 'No me dejes nunca' suave en el oído, quiero creer que nunca te irás, quiero creer que eres real y no un sueño esfumado en una pequeña lágrima derramada por un dolor que me mata.

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