IRENE ORTIZ

K.O

Publicado el 9 julio 2017

No te imaginas la de infiernos, cataratas, huracanes y tormentas que ha sufrido mi subconsciente. Quemaduras, caídas, vuelcos y un mar de lágrimas que he tenido, por ti. Por darle vueltas a las cosas, por arriesgarme y por luchar, por algo mejor, porque todo estuviera bien. Por no permanecer en silencio, por no repetir errores. Por no dañarte. Por no dañarme. Y acabé derrotada, destrozada en ese campo de combate que nosotros mismos construimos para protegernos.

Te dejé de la peor manera: un adiós con sabor a 'hasta nunca', con punto y final. Un adiós sin respuestas a mis dudas o conclusiones. Te dejé sin aliento, sin oportunidades. Te dejé plantado en frente de la puerta cerrada, y la llave la tengo yo, ya no perteneces a mi corazón. Te dejé en blanco y negro, era yo quien te daba color. Te dejé tendido sobre escombros, pero tú, me dejaste K.O.

Ya no hay lágrimas que valgan, ni miradas por las que perderse, ni siquiera un 'te sigo amando' susurrado valdrá para derretir este corazón helado que me dejaste. Lo siento, lo tengo claro: No quiero volver a volar contigo.

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