IRENE ORTIZ

Jane Eyre: pasión y grito por la igualdad en una misma obra

Publicado el 8 julio 2021

Cuando conocí por primera vez la historia de Jane Eyre tenía dieciséis años. Me enamoré de su biografía sin tintes ni exaltaciones, sino con verdades y simplezas cuando, en 1º de bachillerato en la asignatura de Literatura Universal, la estudié como obra cinematográfica. Amé cada uno de sus delicados planos y la trama se instaló en mi memoria.

Con la llegada de la colección “Novelas Eternas” lanzada por Ediciones RBA, decidí volver a despertar sensaciones y emociones, pero esta vez con la lectura de su libro. Como bien se dice: “los libros son mejores que las películas”, y, desde luego, con este libro he conseguido perderme entre las páginas y vivir, más intensamente, la historia.

Jane Eyre, escrito por Charlotte Brontë en el año 1847, es un clásico de la literatura universal. Es una obra ambientada en la época victoriana marcada por la Revolución Industrial y el auge del Imperio británico. Una obra que se revela contra la hipocresía del momento, denunciando las diferencias clasistas; además, es un grito de apoyo al feminismo.

Charlotte Brontë crea una narración pasional, caracterizada principalmente por la soledad y el amor de la mano de unos personajes con personalidades reales; con sus defectos y sus virtudes sin ser idealizados. En ocasiones se pueden observar pinceladas de novela negra, pues incluye capítulos que despiertan cierto misterio en la trama.

Entre los personajes principales destacamos a Jane Eyre, narradora de la historia: es una chica huérfana que, con dieciocho años sale de la escuela de Lowood siendo institutriz y se instala en Thornfield Hall para educar a la hija del dueño de la casa: Mr. Rochester. Siendo este el segundo protagonista, es un hombre de clase alta con un pasado oscuro que intenta esconder, pero las circunstancias acontecidas lo destapan e intenta luchar por su amor por Jane.

La figura de Jane es la de una mujer con un aureola de poder decisivo y un tanto rebelde, con un carácter feminista e independiente que es capaz de valerse por sí misma sin depender de nadie. Jane Eyre es símbolo de valentía y coraje. Adoro su habilidad de controlar sus emociones, de intentar mantenerse serena y afrontar todas las adversidades; ser constante en sus deseos, negarse ante súplicas y decir siempre lo que piensa llevando por bandera la sinceridad.

Se dirige, en ocasiones al lector, para aclarar sus dichos, sus emociones o incluso sus pensamientos. De esta manera te hace estar integrado dentro de la historia, así como si fuera un diario o una conversación cara a cara en la que te relata con todo detalle la historia de su vida.

Charlotte Brontë incluye símiles que son dignos de apreciar. La belleza de sus palabras hace más delicada y rigurosa su lectura. Algunas de estas comparaciones se pueden observar en las siguientes frases: “y, como un arbusto que arranca el huracán de la estepa, los tres se esfumaron”. “No luche consigo misma como un pájaro que destroza su propio plumaje en su desesperación”.

Sin duda, Jane Eyre es una novela que sobrepone fragmentos llenos de verdad uno detrás de otro. Es un libro que te llena por dentro, que te hace amar, empatizar, valorar lo importante y ser honestos sin importar las diferencias. Desde luego es un clásico que seguirá presente por miles de años más y agradezco que lo sea para que generaciones actuales conozcan y se atrevan a adentrarse en su lectura empapándose de su belleza literaria.

Hace una semana terminé de leerlo y ya estoy deseando volver a perderme entre sus páginas una segunda vez más.

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